Diversos estudios analizan el papel del contacto visual en la comunicación y su relación con la atención, la cognición y las normas culturales.
Mirar a los ojos durante una conversación suele interpretarse como una señal de seguridad, atención y sinceridad. Sin embargo, la psicología advierte que mantener el contacto visual durante demasiado tiempo puede generar incomodidad, incluso cuando la intención es demostrar interés por la otra persona.
La explicación está relacionada con la manera en que el cerebro procesa las señales sociales. Una mirada directa puede aumentar la sensación de cercanía y participación, pero también intensificar la percepción de estar siendo observado o evaluado.
Por eso, el contacto visual no tiene un significado universal. Su interpretación depende de factores como la confianza entre los interlocutores, las normas culturales y las circunstancias en las que se desarrolla el intercambio.
Qué dice la psicología sobre mirar a los ojos durante una conversación
Una investigación realizada por Sophie Wohltjen y Thalia Wheatley, del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de Dartmouth College, en Estados Unidos, analizó el papel del contacto visual en las conversaciones.
El estudio, publicado en 2021 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), examinó cómo se relacionan las miradas con los momentos de atención compartida entre dos personas.
Los investigadores utilizaron mediciones de las pupilas para estudiar la sincronización de la atención durante conversaciones naturales. Descubrieron que el contacto visual aparece cuando la atención compartida alcanza niveles elevados y que, posteriormente, esa sincronización disminuye.
Los resultados sugieren que mirar a los ojos ayuda a coordinar el intercambio, pero también permite que cada participante recupere cierta independencia para desarrollar sus propias ideas.
De esta manera, la alternancia entre mirar directamente y desviar la vista forma parte del funcionamiento habitual de una conversación.
Por qué una mirada prolongada puede provocar incomodidad
El contacto visual también puede incrementar la actividad de los procesos cognitivos relacionados con la percepción social. Esto significa que mirar directamente a otra persona exige interpretar información sobre sus emociones, intenciones y posibles reacciones.
Una investigación publicada en la revista Cognition en 2010 encontró que el contacto visual puede interferir con el rendimiento en determinadas tareas que requieren atención.
El trabajo, encabezado por Laurence Conty, mostró que la mirada directa puede demandar recursos cognitivos adicionales, incluso cuando los participantes intentan concentrarse en otra actividad.
Este fenómeno ayuda a comprender por qué algunas personas necesitan apartar la mirada cuando buscan una palabra, recuerdan información o intentan responder una pregunta compleja.
Sin embargo, no significa que cualquier contacto visual prolongado resulte desagradable. Su efecto depende de la situación y de cómo lo interpreta cada interlocutor.
Qué significa evitar el contacto visual, según los especialistas
Desviar la mirada durante una conversación suele asociarse con timidez, inseguridad o falta de interés. No obstante, estas interpretaciones pueden resultar equivocadas.
Evitar mirar directamente a los ojos no demuestra necesariamente que alguien esté mintiendo o escondiendo información. También puede ser una manera de regular la atención o reducir la intensidad de una interacción.
Un estudio publicado en 2023 por investigadores de la Universidad McGill, en Canadá, examinó el comportamiento visual de parejas de participantes durante conversaciones presenciales.
Los resultados mostraron que las personas pasaban relativamente poco tiempo mirándose directamente a los ojos. En cambio, alternaban la atención entre distintas partes del rostro.
Esto indica que mantener una mirada fija no es indispensable para demostrar interés ni para establecer una comunicación efectiva.
Cómo influye la cultura en el contacto visual
Las costumbres culturales también modifican el significado de las miradas. En determinados contextos, sostener el contacto visual se considera una muestra de respeto y confianza.
En otros, especialmente cuando existen diferencias de edad o jerarquía, una mirada demasiado directa puede interpretarse como una actitud desafiante o poco respetuosa.
Los especialistas coinciden en que no existe una duración ideal del contacto visual que funcione para todas las personas. La comunicación depende de múltiples señales, entre ellas el tono de voz, los gestos y la postura corporal.
Por eso, mirar, apartar la vista y volver a establecer contacto visual son comportamientos habituales que permiten regular la cercanía durante una conversación.
