La directora general de Refinación y Comercialización de Axion Energy repasó su trayectoria profesional y los desafíos de liderar en un sector históricamente masculino durante el encuentro Mujeres Líderes organizado por LA NACION.
Sandra Yachelini es ingeniera electrónica egresada de la Universidad Nacional de Rosario y actual directora general de Refinación y Comercialización de Axion Energy. Desarrolló gran parte de su carrera en compañías tecnológicas, donde ocupó posiciones de liderazgo en organizaciones multinacionales. En 2017 se incorporó a Pan American Energy (PAE) para liderar el negocio comercial de Axion Energy, después de 30 años en el sector tecnológico.
En la duodécima edición de Mujeres Líderes, organizada por LA NACION, Yachelini conversó con la periodista Carla Quiroga sobre su trayectoria, la decisión de cambiar de industria y las enseñanzas que encuentra en las nuevas generaciones.
Construcción de un liderazgo propio
Al comenzar su carrera en 1987, las mujeres en posiciones jerárquicas eran una excepción. Yachelini recordó que en ese entonces muchas mujeres adoptaban códigos asociados al mundo masculino: “En ese momento, todas las mujeres que eran CEO de algo tenían una corbata. No porque se usara, sino porque era la forma de ser hombre. La forma en la que te comunicabas tenía que ser la forma de ser hombre”.
Su experiencia personal reflejó esa lógica: “Yo hasta los 40 era un señor más, pero no me daba cuenta”. El cambio se produjo cuando comprendió que características que había dejado de lado podían ser fortalezas para conducir equipos. “En un momento me di cuenta de que las mujeres tenemos una empatía distinta. Muchas veces, cuando estás en un proceso de transformación, tenés que ser firme pero cálida, escuchar y traer mucho a la mesa. Yo me perdía la mitad de las cosas”, explicó.
Actualmente, transmite esa reflexión a las mujeres más jóvenes con las que trabaja: “La parte femenina, desde el concepto de la empatía, de la calidez, del acoger, suma un montón”.
Consultada sobre qué le diría a una mujer que sueña con desarrollarse profesionalmente pero tiene miedos, Yachelini afirmó: “Lo primero es creer que podés. No digo ser arrogante. Las mujeres tendemos a querer tener todo perfecto antes de animarnos. Los hombres en general son mejores en eso. Eso hay que trabajarlo”.
También destacó la importancia de aceptar los errores: “La resiliencia, saber que te podés equivocar, que te podés levantar y seguir andando, es fundamental”. A eso agregó la necesidad de claridad en los objetivos y el trabajo en equipo: “El mundo de hoy es trabajo en equipo y pensar que no podés sola es la clave. Siempre te olvidás de alguien. Hay que seguir evolucionando en eso de integrar a más gente”.
Reinventarse a los 50 años
Después de una extensa trayectoria en tecnología, Yachelini fue CEO hasta 2015. En ese momento tenía la posibilidad de continuar su carrera en el exterior, pero tras haber vivido tres años y medio en Estados Unidos, la expatriación no era el futuro que deseaba. Quería volver a vivir en Argentina y encontrar un desafío diferente. La oportunidad surgió en 2017 al incorporarse a Pan American Energy (PAE) para liderar el negocio comercial de Axion Energy.
Sobre ese cambio, contó: “Me tenía que reinventar. Tuve la suerte de poder acceder a este trabajo donde podía ofrecer todo lo que había aprendido y aprender una industria que no era la mía”.
La adaptación no fue inmediata. Se encontró con una actividad desconocida y con equipos con muchos años en el sector. Sin embargo, descubrió una dinámica estimulante: “Lo maravilloso y motivador que encontré es que en una empresa donde tenés al accionista acá, le podés imprimir una velocidad a los cambios que en una corporación es mucho más difícil”.
Para explicar cómo atravesó ese cambio, recordó una frase de un antiguo jefe chino: “El hombre es como el junco, se dobla, pero no se quiebra”. Según explicó, la enseñanza consiste en entender que un error no es el final del camino: “Cuando algo te sale mal, tenés que levantarte y seguir andando. La verdad es que, con ese concepto, no le tenés miedo a nada, porque sabés que vas a tener una segunda oportunidad”.
Desde hace tres meses, asumió la responsabilidad sobre la refinería, una operación industrial de procesos continuos que funciona las 24 horas, los siete días de la semana, y que exige un foco especial en seguridad e integridad. Al respecto, afirmó: “Me encanta. Tengo que aprender cosas que no sabía. Mi regla es que un trabajo me motive cuando tengo un 50% de cosas para aportar y un 50% de cosas que puedo aprender. Porque puede haber mucha inteligencia artificial, pero si no te vas reinventando y no aprendés cosas nuevas, te volvés obsoleta”.
Aprendizaje de las nuevas generaciones
Yachelini valora la apertura al aprendizaje en la conducción de equipos. Al frente de una organización con personas de distintas edades y trayectorias, encuentra en las nuevas generaciones una fuente de ideas y una oportunidad para revisar prácticas arraigadas.
Su vínculo con ellas comenzó antes del trabajo: su hija de 37 años vive en España y a través de ella y sus amigas observó otras formas de organizar la vida personal y profesional. “Tienen un uso del tiempo infinitamente mejor que el que yo tuve cuando estaba a esa edad. La sociedad fue evolucionando y les permite compatibilizar mejor su vida personal con la profesional, y eso funciona. Me han mostrado que son capaces de ser excelentes profesionales y hacer mejor uso del tiempo”, señaló.
También destaca la espontaneidad de los colaboradores más jóvenes para expresar opiniones. Organiza desayunos con equipos de distintas áreas y valora las preguntas y observaciones que surgen: “Me encanta ver cómo te hacen una pregunta que en otro momento hubieran pensado 17 veces antes de hacerla. Las mejores ideas vinieron de operadores que me dan feedback o de colaboradores que me dicen: ‘¿Sabés qué, Sandra, no pensaste en esto?’”.
Finalmente, sostuvo: “Los necesitás como cómplices para entender cómo operan, cómo atraerlos y cómo retenerlos. Ese aprendizaje es maravilloso. Por más que te expliquen que la generación Z es esto, hasta que no te encontrás con ellos no sabés cómo manejarlos, con qué te vas a encontrar”.
