La mayoría de los cubanos prioriza sobrevivir a la crisis económica, pero quienes siguen las elecciones legislativas estadounidenses ven posible un nuevo enfoque en las relaciones, mientras algunos prefieren cambios internos.
La Habana — La mayoría de los cubanos está más preocupada por sobrevivir a la crisis histórica que atraviesa la isla que por seguir de cerca las elecciones legislativas en Estados Unidos. Sin embargo, quienes están al tanto de la victoria demócrata consideran posible un nuevo enfoque en las relaciones bilaterales, aunque algunos prefieren cambios internos.
«Ellos son todos iguales», declaró a EFE en La Habana Daniel Escobar, de 60 años, en referencia a los políticos estadounidenses, tras la derrota electoral del presidente republicano Donald Trump y la victoria demócrata que les permitió recuperar el Senado y la Cámara de Representantes con amplias mayorías.
No obstante, el cubano matizó que «los demócratas son un poquito mejores» y expresó un cauto optimismo frente al giro esperado en la política estadounidense durante los próximos dos años.
«Nosotros no perdemos la fe de que hay que hacer un cambio a favor de todos los cubanos. (Con) la relación o lo que sea, tiene que pasar algo favorable a Cuba, porque la verdad es que Cuba está pasando momentos muy difíciles», afirmó sobre la severa situación económica y humanitaria del país.
Desde enero, el mandatario republicano ha aumentado la presión contra La Habana mediante el establecimiento de un bloqueo de crudo que agravó la crisis energética en la isla, la aplicación de más sanciones y una retórica con amenazas de intervención.
Charles Kupchan, profesor de asuntos internacionales de la Universidad de Georgetown, señaló en un foro que, de tener que apostar por el próximo objetivo de Trump, diría que es Cuba. Según Kupchan, el neoyorquino podría buscar cimentar su legado y pasar a la historia como el presidente estadounidense que derrocó al Gobierno comunista cubano, enemigo histórico de Washington.
El historiador cubano Fabio Fernández Batista coincidió en que un Trump que ha fracasado en lo interno podría «lanzarse a la búsqueda de un éxito político en el ámbito exterior, y ese podría ser Cuba», aunque también ve posibilidades de que el presidente «saque su lado más negociador» y logre un acuerdo con el país caribeño.
«Ahora mismo se abre un escenario donde hay posibilidades disímiles. (…) Se abre un compás de espera y de incertidumbre», agregó.
