Las elecciones en Israel dejaron al Likud como el partido más votado, pero la mayoría parlamentaria se inclina por sacar del poder al primer ministro. La oposición, liderada por Gadi Eizenkot, necesita el apoyo de partidos árabes para formar gobierno, lo que genera tensiones internas.
Las elecciones parlamentarias en Israel arrojaron un resultado en el que el partido Likud, liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, fue la fuerza individual más votada, pero el bloque opositor a su continuidad reúne una mayoría de escaños en la Knéset.
Gadi Eizenkot, del partido de centroderecha, encabeza las negociaciones para formar una coalición alternativa. Según los resultados, el bloque anti-Netanyahu está integrado por fuerzas que van desde la centroizquierda hasta partidos árabes, e incluye a Yair Lapid, Avigdor Liberman, Naftali Bennett y Yair Golan, entre otros.
Para alcanzar la mayoría necesaria, Eizenkot requiere el apoyo de las listas árabes Hadash-Ta’al y Ra’am, que suman diecinueve bancas. No obstante, algunos socios potenciales, como Liberman y Bennett, han expresado su rechazo a cualquier acuerdo con estos partidos.
En declaraciones públicas, los líderes opositores han sostenido que el objetivo es desplazar a Netanyahu del poder y llevarlo a juicio por los casos de corrupción que enfrenta. Asimismo, han planteado la necesidad de investigar lo ocurrido el 7 de octubre de 2023, cuando un grupo armado de Hamas atravesó la frontera y perpetró ataques que dejaron civiles muertos y unos 250 secuestrados.
El sistema parlamentario israelí permite que el partido más votado no logre formar gobierno si no alcanza una mayoría de 61 escaños. En este caso, la coalición encabezada por el Likud no alcanza esa cifra, mientras que el bloque opositor, aunque mayoritario, enfrenta dificultades para consensuar un acuerdo de gobernanza debido a las diferencias ideológicas entre sus integrantes.
Entre las alternativas que se mencionan figura un gobierno de rotación, en el que dos líderes se turnen en el cargo de primer ministro. Este mecanismo ya se utilizó en la década de 1980 con Shimon Peres e Yitzhak Shamir, y fue intentado sin éxito en 2020 por Benny Gantz y Netanyahu.
Mientras se desarrollan las negociaciones, se han registrado manifestaciones frente a la casa de Eizenkot. Los manifestantes portaban pancartas con la palabra «traidor» y consignas alusivas a la muerte de su hijo, el sargento Gal Meir Eizenkot, caído en combate en Gaza. Estas protestas recuerdan a las que en 1995 se realizaron contra el entonces primer ministro Yitzhak Rabin, quien fue asesinado por un extremista judío.
