Tras el bloqueo estadounidense en el estrecho de Ormuz y la confiscación de un buque, Teherán duda sobre asistir a nuevas conversaciones en Pakistán, mientras persisten diferencias clave y aumenta la tensión regional.
El gobierno iraní manifestó dudas sobre el envío de una delegación diplomática a Pakistán para una segunda ronda de conversaciones de paz, luego de que Estados Unidos mantuviera un bloqueo en el estrecho de Ormuz y confiscara un barco con bandera iraní. Estas acciones redujeron las expectativas de un avance en los esfuerzos para poner fin al conflicto.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, declaró el lunes que, aunque no se ha tomado una decisión final, Teherán no tiene planes de asistir a las posibles negociaciones. «Hay varios indicios de que no hay seriedad por parte de Estados Unidos en avanzar en la diplomacia», afirmó a periodistas.
Los comentarios aumentaron la incertidumbre sobre una posible reunión antes de que expire una tregua inicial anunciada para el martes. Las diferencias persisten en temas clave como el programa nuclear iraní y el control del estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el suministro global de energía.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el enviado especial Steve Witkoff viajaría a Pakistán para conversaciones. No obstante, en declaraciones públicas, Trump adoptó una retórica escalatoria, advirtiendo a Irán sobre consecuencias severas si no se alcanza un acuerdo.
Funcionarios iraníes han negado haber cedido en demandas clave de Washington, como poner fin a su programa nuclear o transferir reservas de uranio enriquecido. «La transferencia de materiales de uranio enriquecido nunca se discutió durante esta ronda de negociaciones, ni anteriormente», aseguró Baghaei.
La situación en Ormuz sigue siendo tensa. Tras un breve anuncio de reapertura del estrecho por parte de Irán, que provocó una caída en los precios del petróleo, Teherán revirtió la decisión después de que Estados Unidos se negara a levantar su bloqueo. Posteriormente, la Marina estadounidense interceptó y abordó un carguero iraní en el golfo de Omán, el primer incidente de este tipo desde la implementación de la estrategia de bloqueo.
El cierre del estrecho, por donde transitaba cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado mundial antes de la guerra, agrava la crisis global de suministro. Los mercados reaccionaron con cautela: el petróleo Brent subió más de un 5%, recuperando gran parte de las pérdidas de la semana anterior.
A pesar de la reticencia sobre las conversaciones, el presidente iraní Masoud Pezeshkian señaló, según la agencia estatal IRNA, que no hay apetito por un regreso a los combates y que «todas las vías racionales y diplomáticas deben utilizarse para reducir las tensiones».
En un comunicado, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) detalló que el buque iraní Touska no cumplió con advertencias de detenerse durante seis horas antes de ser interceptado. Medios iraníes citaron al mando militar del país, indicando que Irán responderá pronto a la acción estadounidense.
