Los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro se defendieron ante el jurado por su actuación en la investigación del femicidio de Nora Dalmasso, ocurrido en 2006 en Río Cuarto. Rechazaron las acusaciones de negligencia y mal desempeño en un caso que permanece impune.
CÓRDOBA. Casi veinte años después del femicidio de Nora Dalmasso en un barrio cerrado de Río Cuarto, comenzó el jury de enjuiciamiento contra tres de los fiscales que intervinieron en la investigación del crimen. Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro rechazaron las acusaciones de «negligencia grave» y «mal desempeño» en sus funciones.
El proceso, que se lleva a cabo en la Unicameral de Córdoba, es inédito por la cantidad de funcionarios judiciales involucrados en un mismo caso. El viudo, Marcelo Macarrón, y su hijo Facundo asistieron como testigos, siguiendo las presentaciones desde una sala separada.
El primero en declarar fue Javier Di Santo, primer fiscal del caso. Aseguró que realizó su trabajo «de forma seria y honesta» y que las críticas se basan en cuestiones que, con el paso del tiempo, «parecen obvias», pero no lo fueron al inicio de la investigación. Se refirió específicamente a la no realización de pericias de ADN a los operarios que trabajaban en la casa, una solicitud realizada por la familia en 2007. Entre esos operarios estaba Roberto Marcos Bárzola, quien en 2024 fue imputado tras hallarse su ADN en la bata de la víctima.
Di Santo afirmó que la investigación sobre Bárzola fue «seria, profunda y acabada» en su momento. Sin embargo, ninguno de los fiscales consideró necesario someterlo a la prueba de ADN en aquel entonces. En cambio, la investigación derivó en la imputación de Facundo Macarrón y, posteriormente, de su padre Marcelo, quien fue absuelto en un juicio por jurado.
Posteriormente, declaró Daniel Miralles, quien tomó la causa una década después del crimen. Sostuvo que «jamás obró de manera negligente» y que, por el contrario, fue «diligente» en la investigación. Explicó que basó su trabajo en la «prueba madre»: el ADN de Marcelo Macarrón hallado en la víctima, lo que lo llevó a imputar al viudo en 2016. También señaló que los peritajes iniciales apuntaban a que el asesino probablemente era del círculo íntimo de Nora Dalmasso, ya que no hubo acceso forzado a la vivienda.
El caso contra Bárzola, pese a la posterior evidencia genética, fue considerado prescripto por la Justicia cordobesa en 2023, debido a que la acusación formal llegó 18 años después del femicidio ocurrido el 26 de noviembre de 2006.
