El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. incorpora reconocimiento facial, datos de ubicación y monitoreo en redes sociales para rastrear personas, según una investigación de The Wall Street Journal.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha sumado herramientas biométricas como reconocimiento facial y huellas digitales a sus operativos cotidianos. La red incluye datos comerciales de ubicación captados por cámaras en patrullas, puentes y estacionamientos privados, según informó The Wall Street Journal.
Esta herramienta permite a los agentes federales establecer patrones de conducta y localizar domicilios de personas bajo investigación, reduciendo en algunos casos la necesidad de vigilancia física constante. La integración de estos datos facilita la identificación de vehículos asociados con individuos que tienen órdenes de deportación pendientes o antecedentes penales.
El ICE destina millones de dólares anuales en contratos con empresas tecnológicas que actúan como intermediarias de información geoespacial detallada. El programa Alternatives to Detention (ATD) ahora depende de la aplicación SmartLink, que exige que los usuarios se tomen fotografías para validar su identidad mediante algoritmos de comparación facial.
La recolección de huellas dactilares y otros rasgos físicos alimenta una base de datos centralizada que se comparte entre distintas ramas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Además, los agentes analizan la actividad en plataformas sociales para verificar vínculos familiares, laborales o posibles riesgos a la seguridad pública.
El sistema de monitoreo se basa en la interconectividad entre agencias locales, estatales y federales. Según el reporte, el ICE accede a registros de servicios públicos, como facturas de agua o electricidad, para confirmar paraderos exactos en estados que limitan la cooperación directa con las autoridades migratorias.
Los contratos vigentes con compañías como Palantir Technologies (análisis geoespacial y cruce de datos) y Cellebrite (extracción forense de teléfonos) revelan cómo se procesa información de fuentes públicas y privadas para generar alertas automáticas cuando un objetivo detectado por el sistema interactúa con cualquier servicio. Esta estrategia permite optimizar recursos al dirigir los operativos de arresto hacia puntos geográficos determinados.
El gasto en servicios de vigilancia basada en la nube y licencias de software especializado aumentó sustancialmente en el último trienio, con aproximadamente 2800 millones de dólares en contratos con empresas de tecnología y datos. El ICE justifica este presupuesto argumentando que es un método más humano y eficiente de control frente a los centros de detención física, que presentan costos operativos superiores.
El reportaje también documenta que estas capacidades incluyen datos de ciudadanos estadounidenses, no solo de personas sin estatus migratorio legal. Casos legales en curso señalan el uso de datos personales en investigaciones sin órdenes judiciales claras, lo que ha derivado en demandas por posibles violaciones constitucionales.
