La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó sobre la posible formación de un evento de El Niño que podría elevar las temperaturas globales y aumentar la frecuencia de eventos climáticos extremos.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo dependiente de las Naciones Unidas, emitió una alerta sobre la posible llegada de un episodio de El Niño de intensidad moderada a fuerte durante los próximos meses. Según el organismo, el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial ya muestra señales consistentes con el desarrollo del fenómeno, cuya influencia podría extenderse al menos hasta noviembre.
El Niño es un evento climático natural caracterizado por el aumento de la temperatura de la superficie marina en sectores centrales y orientales del océano Pacífico. Habitualmente se prolonga entre nueve y doce meses y tiene impacto directo sobre los patrones meteorológicos de gran parte del mundo.
La OMM indicó que las condiciones oceánicas observadas durante las últimas semanas favorecieron su formación y anticipó que entre junio y agosto predominarán temperaturas superiores a los valores normales en amplias zonas del planeta.
La secretaria general de la organización, Celeste Saulo, señaló: “Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano”.
El último evento de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, contribuyó a que 2024 se convirtiera en el año más cálido desde que existen registros modernos. De acuerdo con la agencia meteorológica, desde fines de abril se detectó un incremento acelerado de las temperaturas superficiales en el Pacífico ecuatorial, una señal que suele anticipar el desarrollo de este fenómeno climático.
Los especialistas también observaron una situación inusual bajo la superficie oceánica. Grandes masas de agua cálida se extendieron a lo largo del Pacífico tropical, con registros que superaron en más de 6°C los valores promedio históricos. Esa reserva de calor subterránea funciona como combustible para el calentamiento de las capas superficiales del océano y favorece la consolidación de las condiciones propias de El Niño.
Según la OMM, podrían registrarse lluvias superiores a lo habitual en el sur de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, sectores del Cuerno de África y áreas de Asia Central. En contraste, otras regiones enfrentarían un mayor riesgo de sequías prolongadas, entre ellas Australia, Centroamérica, Indonesia y diversos países del sur asiático. Además, El Niño suele incrementar la actividad ciclónica en el Pacífico central y oriental, favoreciendo la formación de tormentas tropicales y huracanes más intensos.
Desde la organización aclararon que no existen evidencias concluyentes que demuestren que el cambio climático aumentó la frecuencia o la intensidad de los eventos de El Niño. Sin embargo, sí existen indicios sólidos de que el calentamiento global amplifica sus consecuencias, potenciando fenómenos como las olas de calor extremas, las precipitaciones intensas y las inundaciones.
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó: “El mundo debe tratarlo como la urgente advertencia climática que es. Las condiciones del Niño echarán leña al fuego de un mundo en calentamiento”. Sostuvo que el avance de las energías renovables resulta clave para limitar el impacto de los fenómenos extremos.
Mientras los organismos meteorológicos continúan monitoreando la evolución de las temperaturas oceánicas, la expectativa está puesta en determinar si el episodio alcanzará finalmente la categoría de fuerte durante el segundo semestre del año.
