Decenas de personas con discapacidad y sus familias se congregaron este jueves en la estación Constitución para asociar el Certificado Único de Discapacidad a la tarjeta SUBE, un requisito obligatorio dispuesto por el Gobierno nacional.
La estación Constitución fue escenario de largas filas y demoras este jueves, cuando decenas de personas con discapacidad y sus familias acudieron para realizar el trámite de vinculación del Certificado Único de Discapacidad (CUD) a la tarjeta SUBE. El Gobierno nacional estableció este requisito como condición para mantener la gratuidad en los servicios de trenes y colectivos de jurisdicción nacional, con vigencia a partir del viernes 19 de junio.
Según los asistentes, el proceso se vio afectado por caídas en la plataforma digital y falta de asistencia al usuario. Ante las fallas constantes del sistema virtual, muchos usuarios optaron por realizar el trámite de forma presencial.
La actriz Lola Berthet, madre de un joven con discapacidad, declaró en una entrevista con C5N: “Estoy sacada. Otra vez la crueldad de meternos en trámites irrisorios. Piden documentación para corroborar que mi hijo sigue siendo autista”. Berthet indicó que, tras intentar completar el proceso por internet sin éxito debido a problemas técnicos, se dirigió personalmente a una sede comunal. También afirmó que “hay muchas escuelas que cerraron y transportistas que se quedaron sin trabajo porque las personas con discapacidad no pueden trasladarse”.
El reclamo se inscribe en un contexto de tensión entre el Gobierno nacional y las organizaciones de discapacidad, que acusan al Ejecutivo de profundizar el ajuste en áreas como educación, transporte y acompañamientos terapéuticos, y de incumplir la Ley de Emergencia en Discapacidad.
Uno de los afectados que esperaba en el lugar declaró: “Lamentablemente, en vez de hacer todo más simple para la gente, te lo complican. La página no anda, no hay oficinas de SUBE, llamás por teléfono y solo te atiende una operadora. Yo puedo estar parado, pero me pongo a pensar en las personas que no pueden hacer largas horas de fila. ¿Qué hace esa gente?”. Y agregó: “Es feo y doloroso. La estamos pasando mal. No tenemos trabajo, cobramos poco, las cosas aumentan. Es indignante. Nos sentimos maltratados”.
