La conductora mexicana Galilea Montijo reveló en el podcast ‘Bajo la piel’ que, tras una cirugía estética en febrero de 2026, sufrió una quemadura y una contractura que le afectaron el rostro durante meses.
La conductora mexicana Galilea Montijo relató en el podcast Bajo la piel, conducido por la doctora Marimar Guerra, que en febrero de 2026 se sometió a una cirugía de ceja y cuello y que, durante meses, perdió el control de su boca y su ojo. Según su testimonio, el intento de desinflamar la zona provocó una quemadura de segundo y tercer grado que complicó la recuperación.
Montijo, con treinta años de carrera en la televisión mexicana, dijo que el momento más difícil no fue la exposición pública, sino la pérdida de control físico sobre su rostro. «Cuando siento que yo no puedo controlar mi boca ni mi ojo, claro, para los memes son maravillosos, pero a mí me daba muchísimo dolor», afirmó. Tras meses de tratamiento, aseguró estar recuperada al noventa por ciento.
El procedimiento original y sus complicaciones
La cirugía tenía como objetivo elevar ligeramente la ceja, inspirada en una tendencia de elevación lateral que había visto en figuras como Lindsay Lohan. El cirujano, cuyo nombre Montijo decidió no revelar por razones éticas, ofreció también retirar parte de las glándulas del cuello. El tiempo de recuperación prometido era de tres semanas.
La inflamación no cedió. El equipo médico envió un líquido para desinflamar, pero al aplicárselo la conductora sintió ardor. Al tercer o cuarto día, la zona comenzó a ponerse blanca. Montijo, que estaba en Nueva York, envió una foto al cirujano. La respuesta llegó a través de una enfermera: «¿Qué te pusiste?».
Diagnóstico y tratamiento posterior
La doctora Marimar Guerra identificó la gravedad del cuadro al ver las imágenes a distancia y le indicó a Montijo que regresara de inmediato. Cuando el cirujano acudió al consultorio de Guerra, la conversación entre ambos fue tensa. Se aplicaron células madre para tratar la herida, pero la situación siguió complicándose.
«Yo dije ¿ya no voy a trabajar en la televisión? O sea, me cambió la cara. Llegó un punto que dije: me cambió la mirada, ¿qué me hizo? Yo no soy esta, yo siempre he tenido mucho miedo y tú lo sabes, incluso de cambiar mi expresión», declaró Montijo.
La quemadura colapsó el sistema linfático de la zona, lo que generó una contractura severa en el cuello que jaló la boca hacia un lado. «La boca, porque era una cosa que yo no la podía controlar, de el resultado, la contractura tan grande que tenía en el cuello», explicó. El nervio del ojo también quedó irritado por la inflamación. Montijo aclaró que nunca hubo una parálisis facial, como especularon varios médicos en redes sociales.
Recuperación y reacciones
Durante el proceso, Montijo no faltó a su programa Hoy. Reconoció que las luces del foro acentuaban visualmente la asimetría que en persona era menos notoria. Contó que mientras entrevistaba al actor Ernesto Laguardia, vio en cámara cómo la boca se le desviaba sin que ella lo sintiera.
La conductora se refirió a los comentarios de colegas médicos que opinaron en redes sociales sin conocer el caso. «Lo que sí me daba mucho coraje, ver a los cirujanos hablando de algo que según ellos saben, pero no sabía nada», afirmó. Ninguno, dijo, acertó en su diagnóstico. Uno de los comentarios que más le molestó fue el de una doctora que recomendó que se escondiera tres meses.
La doctora Guerra convocó a un grupo de especialistas para entender qué había ocurrido durante la cirugía. Una de las doctoras que había estado presente en el procedimiento explicó el cuadro. El tratamiento se enfocó en descontracturar el cuello. Montijo estaba en Barcelona cuando Guerra la dirigió a un centro con una máquina específica para ese tipo de lesión. Al regresar a México, la doctora ya había adquirido el equipo para continuar el protocolo.
Declaraciones finales
Montijo se declaró todavía a favor de las cirugías estéticas. Su reflexión apuntó a la importancia del acompañamiento posoperatorio y a conocer la ética del médico antes de someterse a cualquier intervención. «Hacerme lo que quieras, pero nunca cambiar mi cara. Y me llegó», reconoció.
El dolor en el cuello se volvió crónico durante meses. Lo sintió con fuerza durante las grabaciones del programa Hoy soy el chef, donde los movimientos repetitivos de cocina le generaban tensión. Hoy, con el tratamiento avanzado, ese dolor cedió.
