La familia Dalmasso inauguró en María Juana, Santa Fe, un establecimiento con tres robots de ordeño DeLaval VMS V300, destinado exclusivamente a vacas Jersey. La inversión se desarrolló durante seis años con capital propio.
En María Juana, departamento Castellanos, provincia de Santa Fe, la familia Dalmasso inauguró el 26 de agosto el primer tambo del país estabulado y totalmente robotizado destinado exclusivamente a vacas de la raza Jersey. El establecimiento, denominado Jersey+, se encuentra en una localidad de poco más de 5.000 habitantes, en la cuenca lechera santafesina.
El acto de inauguración contó con la presencia de productores, referentes de la lechería, autoridades nacionales, provinciales y comunales, representantes de universidades y empresas vinculadas con la tecnología aplicada al agro.
Características técnicas
El proyecto cuenta con tres robots de ordeño DeLaval VMS V300, instalados dentro de un galpón tipo freestall, con camas de goma, ventiladores, rascadores y un sistema de tráfico guiado mediante sensores que permite conocer la ubicación de cada animal y registrar información sobre su comportamiento. La estructura es de alma llena, de 120 por 30 metros, con estabulación libre y raciones individualizadas.
El sistema permite que la vaca decida cuándo concurrir al ordeño. El robot identifica al animal, reconoce sus características y realiza el procedimiento de manera automática. Al mismo tiempo, se registra información productiva y de comportamiento que puede utilizarse para detectar anticipadamente cambios vinculados con la salud, reproducción o desempeño del animal.
La elección de la raza Jersey
La familia Dalmasso trabaja con un objetivo de entre 9,20% y 9,40% de sólidos útiles en la leche, de acuerdo con los parámetros que actualmente registra su tambo convencional. Agustín Robredo, presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Jersey, destacó durante la inauguración que rodeos de esta raza con entre 9,15% y 9,40% de sólidos útiles pueden alcanzar hasta un 26% más de valor líquido por litro entregado a la industria, dependiendo del esquema de pago y de la composición de la leche. También señaló que una Jersey consume en promedio unos 19 kilos de materia seca diarios y puede alcanzar hasta seis partos a lo largo de su vida productiva.
Adrián Dalmasso, impulsor del proyecto, explicó: «A mí siempre me gustó la calidad y no la cantidad». La robotización, agregó, permite que cada vaca sea considerada individualmente y que reciba una alimentación acorde con su producción y sus necesidades. «Nosotros vamos más a la eficiencia y a la calidad para algún día poder tener algún producto procesado por nosotros o con una empresa, estamos trabajando en este momento para ver la posibilidad de hacer algo diferenciado», dijo el productor. Además, destacó que la Jersey «es mucho más simple, come menos cantidad de alimento, tiene mayor proteína, tiene una beta-caseína que hace que la leche sea digerida por la mayoría de las personas, tiene muchas bondades».
Agricultura y tambo
El establecimiento está asentado sobre 800 hectáreas de tierras Clase 1, en una región que registra aproximadamente 1.000 milímetros de precipitaciones anuales y rendimientos promedio de la última década de entre 12.000 y 13.000 kilos por hectárea de maíz, ya sea para picado o grano, además de entre 45 y 50 quintales de soja.
Adrián Dalmasso contó en diálogo con Clarín Rural: «Desde hace treinta años venimos rotando sobre tierras que venían de pasturas con muy altos niveles de fertilidad, pero siempre tuvimos la idea de hacer una fertilización de reposición, de tener los lotes igual que como los dejó el abuelo y mi padre, y transmitirles a nuestros hijos que los dejen como nosotros, siempre tener una tierra de buena calidad». «Nuestra idea siempre fue hacer una agricultura sustentable, no una agricultura de minería, de extracción», remarcó. Para los Dalmasso, esa agricultura es la base del negocio lechero. «Para hacer un buen tambo hay que ser un buen agricultor», es la definición de Adrián Dalmasso.
Historia familiar
Los Dalmasso comenzaron su actividad tambera en 1985, cuando Luis Dalmasso puso en marcha el primer establecimiento familiar con vacas Holando Argentino. Después de distintas etapas de crecimiento, el tambo atravesó un período de cierre. La actividad volvió a ponerse en marcha en 2018, cuando la familia incorporó una vaca Jersey llamada La Lucerita para que los sobrinos de Adrián tomaran leche de tambo. Esa primera Jersey fue el punto de partida para una transformación productiva que seis años después desembocaría en Jersey+.
Luis Humberto Dalmasso, de 86 años, recordó durante la inauguración que comenzó a trabajar en el campo en 1957, observando a su hermano Selmo. Aquella generación comenzó trabajando campos alquilados y, con el tiempo, fue adquiriendo tierras propias. También fue pionera en la incorporación de inseminación artificial en la región durante las décadas de 1960 y 1970. Ahora, tres generaciones conviven dentro de la empresa: Luis Humberto representa la memoria del tambo; Adrián, la generación que tomó la decisión de reconvertirlo; y Manuel Dalmasso, de 27 años, ingeniero agrónomo, representa al profesional que se incorpora a la gestión.
Financiamiento e inversión
La familia comenzó a adquirir equipamiento e infraestructura en 2020 y desarrolló la inversión durante seis años utilizando ahorro y capital propio generado por las actividades agrícolas y ganaderas, sin recurrir a créditos bancarios. Adrián Dalmasso explicó que esa decisión estuvo vinculada tanto al costo financiero como a una cuestión familiar, para evitar dejar una deuda que pudiera convertirse en un problema para sus hijos mientras todavía estaban cursando sus estudios universitarios. «Fue un proceso lento, con plata genuina durante seis años», resumió el productor.
El rodeo y la producción
La familia mantendrá funcionando su tambo convencional en paralelo con Jersey+. La planificación contempla 300 vacas en el establecimiento convencional y unas 220 vacas en el sistema robotizado, para alcanzar un rodeo productivo total cercano a los 500 animales. La producción diaria ronda los 5.000 litros, aunque puede acercarse a los 7.000 litros en determinados períodos. La meta es producir más sólidos por litro, lograr mayor eficiencia de conversión, más información por animal y mayor producción de valor por hectárea.
Empleo y capacitación
En Jersey+, la automatización no elimina la necesidad de trabajadores, sino que modifica sus funciones. La convivencia entre el tambo convencional y el robotizado demanda personal para el manejo de las raciones, mantenimiento de las instalaciones, interpretación de datos, sanidad, reproducción y gestión del rodeo. El trabajo físico asociado al ordeño pierde peso, mientras gana importancia la capacitación técnica. El proyecto también busca convertirse en un espacio de investigación, capacitación y generación de conocimiento, con la posibilidad de articular experiencias y datos con la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de Esperanza, según contó la familia.
Declaraciones
Adrián Dalmasso afirmó: «Soy un apasionado de lo que hago, lo llevo en la sangre, es una vocación; cuando uno estudió y sigue estudiando, trabaja, se proyecta a mejorar y hace las cosas con amor, los resultados se terminan viendo». Y concluyó: «El proyecto empezó hace 40 años, con mi papá y mi mamá trabajando en el bienestar de la familia. Nuestra idea es ir formando algo que sea realmente un estilo de vida mejor para nosotros y para la comunidad, desarrollarnos en algo que uno lo lleva en el corazón. Trabajar por un mundo mejor es el legado que queremos transmitir».
