Una científica del CONICET con sede en Puerto Madryn analiza el potencial de moléculas presentes en erizos de mar en el marco del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora cada 21 de septiembre.
El Mar Argentino patagónico, observado desde Puerto Madryn, es objeto de estudio por parte de equipos científicos que investigan organismos marinos y sus compuestos bioactivos. En el contexto del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora el 21 de septiembre, la atención se dirige a los avances en la comprensión de enfermedades neurodegenerativas.
Una doctora en Biología y docente formada en las universidades nacionales de la Patagonia San Juan Bosco y del Comahue, con años de investigación en biotecnología marina en el CONICET, señaló que la comunicación de los hallazgos científicos debe regirse por el rigor ético. El Alzheimer es una afección multifactorial en la que intervienen procesos como la acumulación de proteínas anormales, la neuroinflamación sostenida, la alteración mitocondrial y la pérdida de capacidad neuronal.
Entre los mecanismos implicados se encuentra el estrés oxidativo, que ocurre cuando se rompe el equilibrio entre la producción de especies reactivas de oxígeno y las defensas antioxidantes celulares. El cerebro consume cerca del 20% del oxígeno del cuerpo, posee alta concentración de lípidos susceptibles a oxidarse y tiene capacidad limitada de regeneración celular. El estrés oxidativo y la inflamación se retroalimentan en un ciclo que acelera el daño neuronal.
La ciencia explora moléculas bioactivas en organismos marinos, que evolucionaron bajo condiciones extremas de presión, temperatura, radiación y disponibilidad de oxígeno, desarrollando defensas químicas y mecanismos de protección. Entre estos compuestos se destacan las espinocromas, una familia de polifenoles marinos presentes en huevas y tejidos de erizos de mar. Una de las moléculas más estudiadas es la Echinochroma A, por su capacidad antioxidante y acción sobre procesos celulares.
Un estudio preclínico publicado en julio de 2026 evaluó la Echinochroma A en un modelo experimental de Alzheimer en ratas y encontró resultados sobre estrés oxidativo, acumulación de proteínas beta-amiloide y tau, actividad de la acetilcolinesterasa y parámetros cognitivos. Los resultados deberán reproducirse en otros modelos y evaluarse mediante ensayos clínicos para establecer seguridad y eficacia. La investigación no demuestra que la molécula prevenga o trate el Alzheimer en seres humanos.
Desde Puerto Madryn, los proyectos integran biodiversidad, acuicultura sostenible, economía circular y colaboración con laboratorios de todo el país. La científica afirmó que la pregunta éticamente correcta no es si se encuentra una cura en el mar, sino si la biodiversidad marina puede abrir nuevas puertas para comprender y proteger la función celular frente al envejecimiento.
