El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó un promedio de 6,52 dólares por galón, un aumento del 73% desde el inicio del conflicto con Irán. Candidatos republicanos y demócratas debaten propuestas para suspender las exportaciones del combustible.
El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó un promedio de 6,52 dólares por galón (1,72 dólares por litro) el miércoles, según datos de la asociación automovilística AAA. Este valor representa un aumento del 73% respecto a los 3,77 dólares por galón (99 centavos por litro) registrados antes del inicio del conflicto con Irán en febrero.
Estados Unidos consumió 4,1 millones de barriles de diésel diarios este año y exportó 1,5 millones de barriles por día hasta la fecha, de acuerdo con la consultora S&P Global Energy.
Legisladores republicanos de estados como Iowa y Michigan solicitaron suspender las exportaciones de diésel refinado para aumentar el suministro interno. La representante Ashley Hinson, candidata al Senado por Iowa, declaró: «Los habitantes de Iowa están sufriendo una presión económica enorme, y no deberían tener que pagar la factura de la guerra en Irán en la gasolinera o en la caja del supermercado».
El presidente Donald Trump manifestó el martes a periodistas que respalda la medida. Sin embargo, el secretario de Energía, Chris Wright, afirmó el miércoles en una conferencia sobre el clima en Nueva York que «nadie quiere una prohibición total de cero exportaciones de diésel. Eso no es lo que se está discutiendo». El secretario del Tesoro, Scott Bessent, indicó que el gobierno evalúa alternativas para reducir los precios.
El senador Chuck Grassley, de Iowa, defiende la restricción y publicó en redes sociales: «Si se puede embargar la venta de chips, se puede embargar la de diésel». El líder de la mayoría del Senado, John Thune, se mostró abierto a la propuesta.
En el ámbito demócrata, Adam Hamilton, candidato al Senado por Kansas, expresó en un acto de campaña: «Una guerra ha disparado el precio del diésel». Elaine Luria, candidata a la Cámara de Representantes por Virginia, declaró que el conflicto se convierte en «una crisis económica en expansión».
Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM, señaló: «El precio del diésel afecta todo lo que requiere transporte en nuestra economía. Eso incluye los productos que más compramos: los alimentos».
El American Petroleum Institute advirtió que una prohibición de exportaciones podría elevar los precios del diésel para la mayoría de los estadounidenses. Debnil Chowdhury, de S&P Global Energy, explicó que si las refinerías estadounidenses dejaran de exportar, acumularían excedentes y tendrían que reducir la producción, lo que afectaría el suministro global. «Las probabilidades de una recesión mundial aumentarían drásticamente», agregó.
Phil Verleger, economista especializado en energía, sostuvo que una prohibición podría reducir los precios a corto plazo, pero advirtió que «en un par de décadas, la industria estadounidense de los combustibles fósiles habrá desaparecido». Verleger comparó la situación con la prohibición de exportar soya impuesta por Richard Nixon en 1973, que llevó a Brasil a convertirse en un proveedor más confiable.
El precio del diésel subió debido al cierre del estrecho de Ormuz durante la guerra, que retiró cerca del 20% del petróleo mundial del mercado, y a ataques de Ucrania contra refinerías en Rusia, que redujeron entre 800.000 y 1 millón de barriles diarios, según S&P Global Energy.
