La organización Human Rights Watch indicó que al menos ocho disidentes nicaragüenses despojados de su nacionalidad podrían enfrentar persecución y tortura si son deportados desde Estados Unidos. La advertencia se produce en el marco de una reunión de cancilleres de la OEA sobre la situación en Nicaragua.
La organización Human Rights Watch (HRW) advirtió este viernes que al menos ocho disidentes nicaragüenses, que fueron despojados de su nacionalidad, podrían sufrir «persecución y tortura» en su país si Estados Unidos los deporta de vuelta.
Nicaragua, gobernada por Daniel Ortega y Rosario Murillo, endureció el control social tras las protestas de 2018, que dejaron unos 300 muertos según la ONU, y recientemente aprobó una reforma que impide la participación electoral de partidos adversos al gobierno.
La advertencia coincide con una reunión sobre la situación política en Nicaragua de los cancilleres en la Organización de Estados Americanos (OEA), de la cual se retiró en noviembre de 2023 en medio de las presiones diplomáticas por la deriva autoritaria de Ortega y Murillo.
El jueves, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de las Naciones Unidas instaron a los cancilleres centrar la cita en los derechos humanos, la democracia y el restablecimiento del Estado de derecho en el país.
La OEA no tiene facultades para imponer sanciones. Solo puede instar a los países a tomar medidas individuales contra lo que considera desviaciones de la norma democrática.
Según la organización humanitaria, las personas fueron detenidas por las autoridades de inmigración estadounidenses pese a que algunos tienen solicitudes de asilo pendientes.
Siete forman parte de los 222 presos políticos que el gobierno nicaragüense despojó de su nacionalidad y expulsó a Estados Unidos al declararlos «traidores».
El gobierno estadounidense les concedió la libertad condicional por razones humanitarias durante dos años.
La octava persona es el periodista Luis Galeano, despojado de su nacionalidad también en febrero de 2023, junto con otros 93 opositores. El comunicador recuperó su libertad el sábado.
«Después de ofrecer refugio a estos críticos del gobierno nicaragüense hace apenas tres años, Estados Unidos ahora los detiene y amenaza con deportarlos», dijo Juanita Goebertus, directora para las Américas de HRW.
La activista explicó que el derecho internacional «prohíbe a los Estados Unidos devolver a cualquier persona para que enfrente la amenaza de persecución o tortura».
«Las autoridades estadounidenses no deberían intentar enviar a estos hombres de vuelta al peligro», puntualizó.
