En 2007, la Fórmula 1 vivió uno de los mayores escándalos de su historia: el Spygate, un caso de espionaje entre McLaren y Ferrari que involucró la sustracción de 780 páginas de información confidencial, sanciones millonarias y una temporada definida en la última carrera.
A comienzos de 2007, la temporada de Fórmula 1 inició con cambios en la parrilla: Michael Schumacher se había retirado a finales de 2006 y Fernando Alonso debutaba en McLaren junto a Lewis Hamilton. Ese año, además de la competencia en pista, se desarrolló el denominado Spygate, un caso de espionaje entre McLaren y Ferrari.
Origen del conflicto
Nigel Stepney, mecánico de Ferrari, sustrajo 780 páginas de información confidencial sobre el diseño del monoplaza de 2007 y las compartió con Michael Coughlan, diseñador jefe de McLaren. La información incluía planos y datos técnicos.
Stepney había trabajado en Ferrari durante los años de mayor éxito del equipo y, tras la reestructuración de 2006, sintió que no se le asignó el puesto que esperaba. En febrero de 2007 anunció su intención de dejar el equipo, pero se le ofreció el cargo de jefe de desarrollo, que implicaba menos viajes y más tiempo en la fábrica.
Detección del espionaje
Ferrari detectó movimientos sospechosos de Stepney y lo acusó de intentar sabotear el monoplaza de Kimi Räikkönen antes del Gran Premio de Mónaco. El 18 de mayo, la policía italiana lo interrogó y le confiscó unos pantalones con restos de un polvo blanco.
Paralelamente, la esposa de Coughlan llevó el dossier a una fotocopiadora cercana a la fábrica de McLaren. El empleado del local, aficionado a Ferrari, alertó a la escudería italiana. El 3 de julio, la justicia inglesa registró la casa de Coughlan y recuperó las 780 páginas. McLaren despidió a Coughlan y Ferrari hizo lo propio con Stepney.
Investigación de la FIA
La Federación Internacional del Automóvil (FIA) abrió una investigación. McLaren sostuvo que Coughlan actuó solo y que la información no se utilizó en el desarrollo del coche. El 26 de julio, la FIA solicitó a los pilotos de McLaren copias de comunicaciones electrónicas. Pedro de la Rosa y Fernando Alonso entregaron correos que revelaron intercambios de información técnica sobre el Ferrari.
La policía italiana documentó 288 mensajes SMS y 35 llamadas entre Coughlan y Stepney entre marzo y julio de 2007.
Sanción
El 13 de septiembre, el Consejo Mundial del Deporte de Motor (WMSC) concluyó que McLaren violó el artículo 151(c) del Código Deportivo Internacional. La sanción fue la exclusión del Campeonato de Constructores de 2007, la pérdida de todos los puntos obtenidos y una multa de 100 millones de dólares. Los pilotos pudieron seguir compitiendo y sumando puntos.
Consecuencias judiciales
Coughlan fue juzgado y los cargos se retiraron en febrero de 2009 bajo la condición de ‘nolo contendere’, con una multa de 180.000 euros. Stepney fue declarado culpable de sabotaje, espionaje industrial, fraude deportivo e intento de lesiones graves; se le impuso una pena de un año y ocho meses de prisión y una multa de 600 euros, pero no ingresó en prisión.
El 2 de mayo de 2014, Stepney falleció tras ser embestido por un camión. La forense Rachel Redman concluyó que se trató de un suicidio, aunque dejó abierta la posibilidad de otras circunstancias.
Desenlace del campeonato
Tras la sanción a McLaren, Ferrari aseguró el título de constructores. En el campeonato de pilotos, Hamilton lideraba con 107 puntos, seguido por Alonso (95) y Räikkönen (90) a falta de dos carreras. En China, Hamilton abandonó y Räikkönen ganó. En Brasil, Hamilton finalizó séptimo y Räikkönen venció, obteniendo el título con 110 puntos frente a los 109 de Hamilton y Alonso.
Al finalizar la temporada, Alonso dejó McLaren y regresó a Renault para 2008.
