Un móvil de LN+ dialogó con la instructora Melani Giommetti, quien explicó el trabajo con cadenas miofasciales y los beneficios del método, además de aclarar dos creencias habituales sobre la práctica.
Un móvil de LN+ se trasladó al centro de entrenamiento Toulouse, ubicado en el barrio porteño de Palermo, para entrevistar a la instructora de pilates Melani Giommetti. Durante la conversación, Giommetti explicó el concepto de cadenas miofasciales, una serie de ejercicios que, según señaló, revolucionaron la práctica deportiva.
Joseph Pilates, creador del método, afirmó: “Somos arquitectos de nuestra vida”. También sostuvo: “La felicidad está subordinada al bienestar físico por encima del nivel social o económico”.
Giommetti declaró: “Acá en nuestro instituto tenemos nuestra propia investigación y promovemos la práctica del pilates a través de las cadenas miofasciales. Esto consiste en ver el cuerpo de forma integral, y no como grupos musculares aislados”.
En referencia a los equipos utilizados, la instructora explicó: “La cama, que se llama reformer, es una herramienta clave. Porque no solo nos asiste, sino que también nos potencia para que no sea solo un trabajo pasivo”.
Giommetti despejó dos mitos frecuentes sobre la práctica. Afirmó: “No es verdadero eso de que, al trabajar en una cama, no se trabaje tanto. En el pilates se trabaja mucho utilizando pesas y nuestro propio peso”. También indicó: “Otro mito es que sea una práctica solo para mujeres”. Según la especialista, “cada vez más hombres vienen y practican, porque pilates potencia muchas de otras disciplinas particulares que ellos mismos realizan”.
Consultada sobre la vestimenta y el costo, Giommetti detalló: “Lo mejor es siempre practicar con ropa cómoda, preferentemente pantalón corto y descalzos”. Sobre los valores, apuntó: “Practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena”.
Joseph Pilates fue un entrenador físico nacido en Alemania a fines del siglo XIX. Desarrolló un método de ejercicios enfocado en fortalecer el cuerpo mediante el control de movimientos, la respiración y la alineación postural. Durante la Primera Guerra Mundial perfeccionó su técnica trabajando con personas lesionadas, utilizando resortes y mecanismos adaptados a camas hospitalarias. En la década de 1920 se instaló en Nueva York junto a su esposa Clara, donde abrió un estudio que ganó popularidad entre bailarines, atletas y artistas. Su método, inicialmente llamado “Contrología”, buscaba integrar mente y cuerpo. Tras su muerte en 1967, sus discípulos continuaron difundiendo sus enseñanzas, y el sistema pasó a conocerse como pilates.
