El caso de Ariana Grande reabrió el debate sobre la presión estética en figuras públicas. Especialistas en salud alertan sobre el impacto de la exposición a imágenes de cuerpos delgados y el uso no supervisado de medicamentos para bajar de peso.
El anuncio de la cantante Ariana Grande de tomar una pausa en su carrera por el “constante escrutinio público” reavivó la discusión sobre la presión estética que enfrentan las figuras públicas. Según expertos, esta situación se enmarca en una tendencia que preocupa: cada vez más famosas y referentes para adolescentes aparecen con cuerpos extremadamente delgados.
Rosa Maria Raich, doctora en psicología y experta en trastornos de la conducta alimentaria, señaló que el modelo estético actual es el más delgado de la historia y que esta presión ya no se limita a las pasarelas, sino que llega a los teléfonos móviles de los jóvenes. “Vemos 3.000 imágenes al día de cuerpos muy delgados”, afirmó en una entrevista a 3Cat. Sostuvo que “es muy difícil que con toda esta presión no te preocupes por tu peso y no te preocupes por hacer dieta”.
Un estudio publicado en la Revista de Pediatría de Atención Primaria concluyó que el uso intensivo de redes sociales se relaciona con una mayor insatisfacción corporal en preadolescentes, debido a la comparación constante con ideales físicos poco realistas. Otro trabajo de la Universidad de Alicante encontró una asociación entre el uso problemático de redes sociales, la insatisfacción con la imagen corporal y un mayor riesgo de problemas relacionados con la alimentación.
En relación con el uso de fármacos como Ozempic para adelgazar sin supervisión médica, Andreea Ciudin, coordinadora de la Unidad de Tratamiento Integral de la Obesidad del Hospital Universitario Vall d’Hebron, declaró: “La operación bikini no se debe hacer con estos fármacos, están hechos para tratar una enfermedad”. Advirtió que su mal uso puede provocar dolor de estómago, náuseas, vómitos, diarrea, malnutrición, “peligro de infartos, de problemas gástricos, de pérdida de cabello y de osteoporosis”. Raich agregó que, aunque se pierda grasa, también se pierde músculo, y que al dejar el tratamiento se recupera el peso perdido “y a veces incluso más”.
Gemma Parramon, psiquiatra y coordinadora de la comisión de salud y género de Vall d’Hebron, explicó en RAC1: “La presión estética se hace pasar por salud y la tendencia va entrando sin que te des cuenta”. Añadió que “la presión y los trastornos de la conducta alimentaria siempre han existido y se mantienen constantes. Pero si entra esta ‘moda’, puede aumentar la incidencia de casos”. Sobre el foco del debate, sostuvo: “No se trata de juzgar las decisiones individuales, sino de valorar si están tomando una decisión libre”.
La historiadora y creadora de contenido Blanca Guilera señaló una correlación: “Como más derechos consiguen las mujeres, la sociedad más se fija en sus cuerpos y en cómo de delgadas deben estar”.
