La reunión ministerial de Ciencia y Tecnología del G20 en Chapel Hill, Carolina del Norte, mostró que la inteligencia artificial avanza a gran velocidad. Líderes del sector como Jason Huang, Alex Karp, Mark Zuckerberg y Tom Brown expusieron sus visiones sobre el impacto de esta tecnología.
La reunión ministerial de Ciencia y Tecnología del G20, celebrada en Chapel Hill, Carolina del Norte, Estados Unidos, tuvo como eje central el avance de la inteligencia artificial. Durante el encuentro, representantes de distintos países y líderes del sector tecnológico expusieron sus posturas sobre el desarrollo y la regulación de esta tecnología.
Hace dos años, en Brasil, la Argentina sostuvo en el marco del G20 que la inteligencia artificial debe ampliar las capacidades humanas, con una regulación mínima y de baja intensidad para permitir la innovación. En ese momento, Estados Unidos y China no declaraban públicamente su postura, pero avanzaban en el desarrollo. El Reino Unido consultaba a su sociedad antes de regular. El resto de los países se alineaba con discursos que acumulaban conceptos para limitar la investigación en curso. Un científico presente señaló: «Los europeos son los mejores reguladores, pero nunca van a tener inteligencia artificial».
Jason Huang, especialista en chips, proyectó un futuro distópico en un plazo de cinco a diez años. Afirmó que las capacidades de comprensión y acción humanas se multiplicarán por diez o quince, y que todas las personas podrán acceder a esa ampliación mediante múltiples dispositivos, incluso sin conexión neuronal directa. Las máquinas que analizan e imitan el razonamiento humano lo harán de forma casi perfecta en pocos años, acumulando conocimiento previo. Huang describió un sistema de cinco capas: energía, mundo real, infraestructura, modelos inteligentes y aplicaciones. Sostuvo que las aplicaciones son lo más importante, porque cada persona podrá utilizarlas para sus propios fines. Estados Unidos invertirá un cuarto de trillón de dólares en infraestructura en un año, generando empleo. Huang afirmó que la industria más importante es la educación, y que el trabajo productivo consiste en entender contexto, propósito y relevancia. Preguntó: «¿Creíamos que conseguir 10 era imposible? Ahora buscaremos construir 100». Concluyó que lo peor que puede ocurrir con esta revolución es quedar fuera de ella.
Alex Karp, de Palantir, declaró que las tecnologías anteriores eran lineales, pero esta no lo es. «El partido ya empezó», dijo. «It’s game time». Señaló que no se necesita dinero, sino conocimiento. Para determinar si una respuesta es correcta, es necesario analizar sus supuestos subyacentes y verificar que no hayan sido superados en la carrera por el conocimiento, que cambia minuto a minuto. Karp afirmó que poner paredes no es soberanía, sino antisoberanía.
Mark Zuckerberg, de Meta, indicó que cada persona es diferente y que las tecnologías no son igualitarias, pero permiten a todos hacer su búsqueda y actuar si entienden sus objetivos y trabajan intensamente. Meta construyó un instituto para dar formación y trabajo técnico y tecnológico a quien lo solicite.
Tom Brown, jefe de computación y fundador de Anthropic, describió la realidad como un producto de la ingeniería y las matemáticas. Sostuvo que comprendiendo las interacciones de los elementos mediante cálculos multiplicados por millones, será posible reducir enfermedades o aumentar resultados en todos los campos en poco tiempo. La clave, dijo, es pensar la inteligencia artificial como un socio, un colega, un empleado o un mentor superinteligente. «Es una herramienta del hombre, no su reemplazo», afirmó. «Está sucediendo muy rápido». Señaló que se puede multiplicar valor varias veces en un solo año y que el objetivo es la innovación, no la automatización de lo existente.
